Falso turista

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Muchas veces le dije a Brenda que quiero hospedarme en el hotel Fray Junípero Serra, como turista que viene a Tepic. Se lo dije siempre que pasamos por ahí, a pie o en auto, tanto que ahora solo voltea a verme y sonreímos juntos.

Sabe que me hospedaré con otro nombre, a lo mejor como «Julián», «Yoel», o como «Nepomuceno», lo decidiré en el momento. Sabe que estaré ahí un fin de semana completo, que llegaré con una maleta pequeña desde el viernes por la tarde. Y claro, además registraré una dirección en otra ciudad y si me preguntan diré que estoy en un viaje de placer.

En mi maleta habrá poca ropa, pero bien escogida: camisas coloridas, bermudas color caqui y sombreros, varios sombreros. Porque solo el día de mi llegada vestiré pantalones y zapatos. El resto del tiempo me mostraré igual que esos gringos de apariencia despistada que usan ropa playera a cualquier lugar que van…los creemos cómodos y despreocupados, pero quizá sea por sugerencia de la CIA, nunca se sabe.

Las primeras horas del día las pasaré en el hotel, desayunando en el restaurante interior («Capistrano»), en ese en el que una vez un periodista me citó para hacerme una entrevista y ni él ni yo ordenamos nada… ambos éramos jóvenes y quizá no sabíamos quién debía pagar, solo charlamos, me tomó una foto y luego salimos los dos, cada quien por su lado, después de usar una de las mesas como biblioteca pública y ante la incredulidad del mesero. Se la debo.

Luego me pasaré por los pasillos del edificio viendo los cuadros, adornos y artesanías. Conversaré con el personal de aseo buscando sugerencias para visitar la ciudad. «¿Y para comer… qué lugar me recomiendan?», «¿cuál platillo…cuál bebida»? Tomaré nota de todo y le daré una buena propina a quien me presente la mejor opción.

A pleno mediodía saldré a pasear por la plaza principal. Completaré mi outfit con unos lentes negros enormes, para evitar ser reconocido. Eso sí, pondré atención a la gente, e incluso la fotografiaré. Registraré cómo se visten, cómo hablan…me imaginaré cuáles son sus historias.

En una tarde me subiré al turibús y escucharé con atención lo que diga el guía y puede que pregunte tanto sobre los detalles que termine abrumándolo. Si en algún momento del recorrido ponen música, como sé que lo hacen, tal vez me levante e invite a bailar a una mujer anciana (o no 🤫) por el pasillo.

Si en algún instante me topo con una persona conocida no lo evitaré, pero eso sí, negaré ser yo con todo convencimiento alegando un simple parecido…para eso me entrené con aquél guardia del internado Juan Escutia que a veces me confundía con un exalumno apodado «el tuercas», así me dijo, que por más que le expliqué y juré que yo era otra persona, se quedó con la duda.

De regreso al hotel descansaré en el lobby, a ratos leyendo y a ratos charlando con quien esté a mi alcance…luego saldré al café y heladería de la planta baja y preguntaré a cuantos pueda sí les debo llamar «Tepicenses» o «Tepiqueños» para empezar la plática.

Una noche iré a un bar y la otra a un café…en el café me comportaré como en un bar y en el bar como en un café. Haré amigos y amigas, a quienes invitaré a visitarme a mi ciudad 🙂.

Finalmente, la noche del domingo recorreré algunas calles cercanas con un poco de nostalgia por mi partida, pero no me desviaré tanto, no vaya a ser que me pierda y no logre encontrar el camino de regreso al hotel.


2 comentarios en “Falso turista”

  1. Disfrute mucho leerlo cuando lo publicó, definitivamente imagine todas las escenas planteadas, con mucho gusto haría que no lo conozco si lo llegara a ver como un falso turista de la hermosa ciudad de Tepic.

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