Jugar a la lotería es una experiencia agradable para niñas y niños. Reconocer las imágenes, escuchar los nombres, buscar las figuras en el tablero y esperar con entusiasmo la última carta son acciones que hacen de este juego una actividad atractiva para el aula. Pero ¿qué sucedería si aprovecháramos la lotería para que los niños también tuvieran oportunidades de leer, escribir, comparar palabras y reflexionar sobre el funcionamiento del sistema de escritura?
En esta ocasión quiero compartirles una propuesta didáctica dirigida especialmente a docentes de primer grado de primaria. Se trata de una lotería de animales que hemos preparado con 40 tableros diferentes, cada uno con 16 ilustraciones, y un catálogo de 49 animales.
El material puede utilizarse para jugar y colorear, claro, pero mi intención es ir más allá: convertirlo en un recurso para generar situaciones significativas de lectura y escritura, reconociendo los conocimientos que los niños ya poseen y favoreciendo su avance mediante intervenciones docentes pertinentes. La propuesta recupera aportaciones de la perspectiva psicogenética de la adquisición de la lengua escrita, particularmente de Emilia Ferreiro y Ana Teberosky, así como de la didáctica de las prácticas de lectura y escritura.

1. Propósito
Favorecer que las niñas y los niños participen en situaciones de lectura y escritura con propósitos reconocibles, mediante la interpretación, comparación y producción de nombres de animales, el intercambio de ideas y la utilización de fuentes de información escritas.
2. Destinatarios
Alumnos de primer grado de educación primaria (La propuesta puede adaptarse a otros grados y a grupos multigrado)
3. Duración
Ocho sesiones de aproximadamente 45 a 60 minutos. La duración es flexible y dependerá de las experiencias previas y las necesidades del grupo.
4. Materiales
- 40 tableros de lotería con 16 animales cada uno.
- 49 tarjetas individuales con ilustraciones y nombres de animales.
- Fichas, semillas u otros objetos pequeños para marcar las casillas.
- Hojas blancas, lápices, cartulinas y marcadores.
- Tarjetas de papel para escribir nombres de animales.
- Un espacio del aula para organizar un banco de palabras.
Es importante que las tarjetas puedan consultarse y manipularse. En diferentes momentos se utilizarán imágenes, nombres escritos o ambos, según el problema de lectura que deseemos plantear.
5. Procedimiento
Primera sesión. ¿Qué sabemos de los animales?
Comenzaremos mostrando algunas ilustraciones de animales sin sus nombres escritos. Podemos elegir animales conocidos, como el perro, el gato y la vaca, e incorporar otros menos familiares, como el narval, el wombat o el ornitorrinco. Invitaremos a los niños a conversar sobre ellos: ¿cómo se llaman?, ¿dónde viven?, ¿cuáles conocen?, ¿qué saben de sus características?
Después, cada niño seleccionará tres animales y escribirá sus nombres como considere que se escriben.
Es importante aclarar una cuestión fundamental: no necesitamos que todos los niños escriban convencionalmente para participar en esta actividad. Algunos utilizarán letras conocidas, otros establecerán relaciones entre segmentos orales y escritos y otros producirán escrituras que todavía no responden a las convenciones del sistema alfabético. Todas estas producciones pueden proporcionarnos información valiosa sobre sus conceptualizaciones.
Mientras escriben, podemos acercarnos y preguntar:
- ¿Qué escribiste aquí?
- ¿Me puedes leer lo que escribiste?
- ¿Cómo decidiste qué letras utilizar?
- ¿Dónde podríamos buscar información para comprobarlo?
Conservaremos estas primeras escrituras para compararlas con otras producciones al finalizar la secuencia.
Segunda sesión. ¿Dónde dice el nombre del animal?
Colocaremos en el pizarrón cuatro imágenes de animales y, por separado, cuatro tarjetas con sus nombres escritos.
Por ejemplo:
GATO — TORTUGA— MARIPOSA — VACA
Pediremos a los niños que intenten relacionar cada nombre con su imagen y expliquen cómo llegaron a esa conclusión. Es posible que algunos reconozcan determinadas letras, que otros consideren la extensión de las palabras y que algunos recurran a sus conocimientos sobre nombres conocidos. Nuestra intervención consistirá en recuperar esas ideas y propiciar su contrastación.
Podemos preguntar:
- ¿Cómo sabes que aquí dice GATO?
- ¿Podría decir TORTUGA? ¿Por qué?
- ¿En qué son diferentes estas dos palabras?
Después podemos introducir otros nombres, como LEÓN, LOBO, FOCA y FAISÁN.
Lo importante es que los niños no se limiten a adivinar: necesitamos ofrecerles oportunidades para buscar indicios en la escritura, justificar sus interpretaciones y revisarlas. Al terminar, colocaremos algunas tarjetas en un espacio del aula que funcionará como banco de palabras.
Tercera sesión. Nombres que se parecen, pero no dicen lo mismo.
En esta ocasión trabajaremos con parejas de palabras que presentan semejanzas gráficas:
GATO — GORILA
LEÓN — LOBO
VACA — VENADO
OSO — ORNITORRINCO
Los niños observarán las tarjetas, comentarán sus semejanzas y diferencias e intentarán identificar qué dice en cada una. Podemos plantear preguntas como:
- Si las dos palabras empiezan con la misma letra, ¿cómo podemos saber cuál dice LOBO?
- ¿Qué otras letras podemos observar?
- ¿Dónde empieza y dónde termina cada nombre?
- ¿Conocemos alguna otra palabra que pueda ayudarnos?
Posteriormente, propondremos que escriban algunos nombres sin tener los modelos directamente a la vista. Después podrán consultar las tarjetas y revisar sus producciones.
No se trata de realizar ejercicios de copia o de exigir que memoricen las letras iniciales. Buscamos que los niños establezcan relaciones entre lo que se dice y lo que se escribe, comparen sus hipótesis y encuentren información que les permita avanzar.
Cuarta sesión. ¿Cómo se juega la lotería?
Presentaremos uno de los tableros y preguntaremos si conocen el juego de la lotería, escuchando sus experiencias y, en caso de ser necesario, organizaremos una partida de demostración. Después, les propondremos elaborar colectivamente las reglas para que otros niños puedan jugar.
Podemos preguntar:
—¿Qué necesitamos para jugar? ¿Quién dice los nombres de los animales? ¿Qué hacemos cuando aparece uno en nuestro tablero? ¿Cómo sabremos quién ganó?
Con sus aportaciones escribiremos un instructivo colectivo. En esta actividad utilizaremos una práctica valiosa en la alfabetización inicial: el dictado al docente.
Los niños producirán oralmente el texto, mientras nosotros asumimos la tarea de escribirlo. Esto les permitirá participar en la producción de un texto que tiene una finalidad concreta, aunque todavía no puedan escribirlo convencionalmente por sí mismos. Al terminar, leeremos el instructivo y revisaremos si resulta suficientemente claro.
Quinta sesión. ¡Jugamos a la lotería!
Llegó el momento de utilizar los tableros. En este caso se propone organizar tres partidas con diferentes intenciones didácticas.
Primera partida: reconocer y familiarizarse.
El docente dirá el nombre del animal y mostrará su imagen. Los niños buscarán la figura correspondiente y colocarán una ficha sobre ella. Esta primera experiencia permitirá conocer los materiales y comprender la dinámica del juego.
Segunda partida: interpretar lo escrito.
En lugar de pronunciar inmediatamente el nombre, mostraremos una tarjeta que contenga únicamente la palabra escrita. Los niños intentarán descubrir qué dice.
Por ejemplo, si mostramos la palabra MARIPOSA, podemos preguntar: ¿Qué creen que dice aquí? ¿En qué se fijaron? ¿Podría decir MONO? ¿Qué información tenemos para comprobarlo? Es importante dar tiempo para pensar y discutir antes de revelar la respuesta.
Tercera partida: los niños cantan la lotería.
Invitaremos a algunos estudiantes a asumir el papel de cantores. Podrán consultar las tarjetas, apoyarse en sus compañeros y solicitar ayuda cuando la necesiten. De esta manera, leer tendrá un propósito concreto: comunicar a los demás qué animal deben buscar.
No esperamos que todos lean de la misma manera ni con el mismo grado de autonomía. Lo que buscamos es que participen en una situación donde la escritura cumple una función reconocible.
Sexta sesión. Escribimos para organizar nuestro juego
Propondremos preparar una jornada de lotería para compartir con otro grupo de la escuela o con las familias. Cada equipo seleccionará algunos animales y elaborará una lista con sus nombres.
Primero intentarán escribirlos utilizando sus propios conocimientos. Después podrán consultar el banco de palabras y revisar sus producciones. Durante la actividad, podemos preguntar:
—¿Cómo escribieron NUTRIA?
—¿Dónde podríamos encontrar ese nombre?
—¿Qué encontraron que les hizo cambiar su escritura?
—¿Están de acuerdo todos los integrantes del equipo?
También elaborarán letreros para identificar los materiales: CARTAS, TABLEROS y FICHAS. De este modo utilizarán la escritura para organizar una actividad real.
Séptima sesión. Invitamos a otros a jugar
Si hemos decidido compartir nuestra lotería con otro grupo o con las familias, necesitaremos elaborar una invitación. Conversaremos sobre la información que debe contener:
- ¿A quién invitaremos?
- ¿Para qué?
- ¿Qué día?
- ¿A qué hora?
- ¿En qué lugar?
Después produciremos una invitación colectiva mediante dictado al docente. También podemos proponer que los niños elaboren sus propias invitaciones, utilizando sus recursos de escritura y consultando el texto colectivo cuando lo necesiten. Al terminar, revisaremos si los destinatarios podrán comprender la información.
Así, la escritura tendrá un destinatario real y una finalidad comunicativa.
Octava sesión. Nuestra gran lotería de los animales
Organizaremos la jornada de lotería con los invitados; los niños podrán distribuir los tableros, explicar las reglas, cantar las cartas y verificar los resultados. El o la docente acompañará las situaciones de lectura que surjan, ofreciendo apoyos cuando sean necesarios.
Al finalizar, cada niño escribirá nuevamente los nombres de tres animales, procurando incluir algunos de los que escribió durante la primera sesión. Después recuperaremos sus producciones iniciales y observaremos los cambios; no buscaremos determinar quién avanzó más ni quién terminó primero. Nos interesará reconocer qué nuevas relaciones establecen los niños con el sistema de escritura y qué información necesitan para continuar aprendiendo.
Algunas orientaciones para la intervención docente
Quiero insistir en la riqueza de esta propuesta no depende únicamente del material, sino de las intervenciones que realicemos durante las actividades. Por ello, considero importante tener presentes las siguientes recomendaciones.
Reconocer las escrituras infantiles. Cuando un niño escribe de manera no convencional, conviene indagar qué pensó y qué relaciones estableció. Corregir inmediatamente puede impedirnos comprender sus ideas y reducir las oportunidades de reflexión.
Plantear problemas que puedan resolver con apoyo. Si la actividad es demasiado sencilla, posiblemente no genere nuevas reflexiones. En cambio, si resulta excesivamente difícil, puede provocar que los niños dependan por completo de la respuesta del adulto.
Promover el intercambio entre compañeros. Las diferencias entre las interpretaciones infantiles pueden convertirse en oportunidades de aprendizaje, siempre que propiciemos un ambiente de respeto.
Ofrecer fuentes de información. Los nombres propios, los libros de la biblioteca, las tarjetas y otros textos disponibles en el aula pueden ayudar a los niños a revisar sus escrituras.
Evitar convertir la actividad en una competencia de alfabetización. Aunque la lotería es un juego en el que puede haber ganadores, no debemos utilizarla para exhibir públicamente quién sabe leer y quién todavía no lo hace.
Finalmente, recordemos que las ocho sesiones constituyen una propuesta flexible. Algunas actividades necesitarán más tiempo; otras podrán modificarse según los conocimientos y las necesidades del grupo.
Materiales para descargar
Para facilitar la implementación de esta propuesta, ponemos a disposición de los docentes los siguientes recursos:
Tarjetas individuales: catálogo de 49 animales con sus respectivos nombres e ilustraciones.
Referencias bibliográficas
- Ferreiro, E., y Teberosky, A. (1979). Los sistemas de escritura en el desarrollo del niño. Siglo XXI Editores.
- Kaufman, A. M., y Rodríguez, M. E. (1993). La escuela y los textos. Santillana.
- Lerner, D. (2001). Leer y escribir en la escuela: lo real, lo posible y lo necesario. Fondo de Cultura Económica.
- Secretaría de Educación Pública. (2022). Plan de estudio para la educación preescolar, primaria y secundaria.
- Secretaría de Educación Pública. (2024). Programa de estudio para la educación primaria: Programa sintético de la Fase 3.
Para terminar
Una lotería puede utilizarse simplemente para entretener a los niños, y eso también tiene valor. Pero cuando incorporamos problemas de lectura y escritura, intercambios entre compañeros, fuentes de información e intervenciones docentes pertinentes, el juego adquiere nuevas posibilidades educativas. No necesitamos esperar a que todos los niños sepan leer y escribir convencionalmente para ofrecerles oportunidades de participar en prácticas significativas de lenguaje escrito.
Se aprende a leer y escribir participando en situaciones donde leer y escribir tienen sentido.
Espero que este material resulte útil para su trabajo en el aula. Si deciden ponerlo en práctica, me encantará conocer sus experiencias, las modificaciones que realizaron y, especialmente, las respuestas de sus alumnos.
Contenido mejorado con apoyo de ChatGPT (OpenAI).