La OCI cambia… ¿y nosotros?

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Apuntes breves sobre educación, lectura y vida docente.

Desde la llegada de la Nueva Escuela Mexicana se han comenzado a cuestionar prácticas que no se corresponden del todo con un enfoque que busque evaluar procesos y no solo resultados finales. Entre ellas, la evaluación de la Olimpiada del Conocimiento Infantil, que pese a sus más de 60 años de existencia en México, se realizaba principalmente mediante pruebas estandarizadas o reactivos cerrados como criterio único de valoración de los aprendizajes.

Sin embargo, a partir del presente ciclo escolar, el formato de la OCI cambia de manera importante. El proceso se organiza ahora en tres momentos: Exploro, explico y propongo, donde las y los estudiantes identifican problemáticas de su contexto y generan ideas; Analizo mi proyecto y los retos vividos, que implica revisar, profundizar y dar sentido a lo trabajado; y Argumento mis decisiones y lo aprendido, centrado en la reflexión, la justificación y la construcción de sentido sobre lo realizado.

El cambio es significativo, al menos en la propuesa. Se transita de una lógica de selección basada en respuestas correctas hacia una que intenta reconocer procesos, pensamiento y vínculo con la realidad.

Habrá que ver cómo se implementa en las escuelas, cómo se acompaña a docentes y cómo se garantiza que los principios de equidad y representatividad realmente se fortalezcan. Pero, sobre todo, habrá que observar si este cambio logra convertirse en una experiencia significativa para quienes participan.

Y ustedes, supervisores, directores y docentes, ¿ya saben qué acciones prevén aplicar?

Convocatoria OCI 2026


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